viernes, 17 de octubre de 2014

CAN YOU FEEL MY HEART.

Sueño con algo.

Una persona, que un día, sin contemplaciones, sin mirar atrás, sin pensar en nada, se va a casa de otra persona.
Esta primera persona empieza a gritar. Las personas gritan, pero sus gritos escupen odio, asco y repugnancia a raudales.
La otra persona, esa segunda, llora. Lo pasa mal, pero solo lo pasará mal en el momento. Ya demostró durante muchísimo tiempo que le importaba tres carajos lo que la primera persona hubiera pasado.
Las palabras ya no salen, no son capaces. No hay palabras para explicarlo. Fue un camino largo y tortuoso con un final brusco. La primera persona no puede ni hablar. Solo grita.
Solo echa de su cuerpo los demonios que le siguen persiguiendo desde que, en su tiempo, no dijera nada.
Solo intenta volver a la normalidad. A su normalidad.
Intenta pensar que la segunda persona no lo nota, no lo sabe, no lo siente. Pero sabe que sí, sí lo sabe, sí lo nota, pero ni lo siente ni lo sentirá.
Sigue sin haber silencio. Hay gente que mira, pero a la primera persona le da igual todo. La segunda persona quiere escapar, siempre quiere escapar. No. Esta vez no escapará.
Intenta correr pero solo puede escuchar una y otra vez los gritos ahogados de una persona atormentada por ella, que cambió una y otra vez y perdió su identidad, gracias a ella.

En ese momento, espero, esa persona podrá, por fin, darse cuenta.
Y será mágico que, al darse cuenta, intentar abrazarme y decirme: "Lo siento", yo me vaya, me vaya y no vuelva a pensar más. No vuelva a mi cabeza su imagen, deje de existir.

Pronto se hará realidad.

martes, 7 de octubre de 2014

Lo siento.

Simplemente, lo siento.

Lo siento por preocuparme demasiado por ti, por mí, por los dos.
Lo siento por querer irme a Francia y disfrutar del viaje.
Lo siento por dejarte rienda suelta para que madurases tú solita.
Lo siento por intentar no ser celoso mientras te alejabas más y más.
Lo siento por ser demasiado bueno y dejarte, ¡dos días después de cortar! que fuésemos amigos.
Lo siento por, solo, intentar que todo saliese bien.
Lo siento por dedicar mi vida a ti.
Lo siento por hacerte creer que eras mi amor platónico.
Lo siento por acercarme a ti y al chico que había roto TODO, e intentar arreglar las cosas.
Lo siento por ser el único que estuvo contigo, cuando tuve que ser el primero en dejarte.
Lo siento porque, además, ese chico te obligase a no arreglar las cosas. Te odiaré todo lo que tú creas, pero te conozco.
Lo siento porque, cuando te deje ese chico, estarás sola y nadie irá a consolarte.
Lo siento por ti.
Pero cada vez que pienso en todo lo que debería disculparme, pienso que yo no tengo ninguna obligación. Y tú, sí.
Bonito numerito el de dejarme como el malo de la película. Un espectáculo es lo tuyo. Pero, créeme, nunca volverás a usarme.
Sí, he cambiado. A mejor, amiga. ¡Muy a mejor! Y si cuando me hacen algo, en lugar de guardármelo y llorar en silencio, lo suelto por medio mundo y río a carcajadas delante tuya, es algo que te mereces.
¿No te podías creer que te hiciera algo así? No me podía creer yo que pudiera molestarte si a mí no me ha molestado TODO lo que has hecho.
Digamos que soy un pacífico irracional. No puedo odiar a nadie.
Después de usarme, de ser el novio con el que terminaste para madurar, después de usarme por dos años, ¿tú no me perdonabas? VETE AL CARAJO.

martes, 30 de septiembre de 2014

Pieces III.

Escucho Go To Hell For Heaven's Sake. Por cierto, a partir de ahora lo importante para este blog lo escribiré en @StartingAgain_.

Y ese, ese, es mi sentimiento.

Estoy furioso. Lleno de ira que ya he soltado. Y llenísimo de ira por soltar.
Estoy harto. Persigo y persigo algo que, realmente, debería estar muerto para mí. Aunque muchos crean que no, aunque muchos crean que ya lo he olvidado, no. Para nada. Mi memoria no tiene tal habilidad para olvidar tanto de un momento para otro. No, ni en tres meses.

Y eso que me hice autopropaganda con lo de la cerradura de ventana del Código de los Colegas, pero no. Ni por esas.
Obviamente han ayudado que poca gente se ha olvidado y que uno de los involucrados de que esté furioso, el segundo más importante, esté en mi clase. Sí, a dos filas, ahí. Es algo que me irrita bastante, hoy mismo pensé que podía olvidarlo, pero sé que no lo haré, y que tengo mucho que no quiero guardarme.

¿Sabéis por qué no quiero guardarlo? Porque sé que, en cualquier momento, explotaré. ¿Contra quién? No lo sé. Me pasaré media hora gritándole, insultándole... y luego estaré todo lo que resta de día llorando en mi cuarto dejando escapar vida y esperanza de mi cuerpo. Y es bastante triste.

Mejor, y aunque quede fuera de lugar, sería ir mañana mismo a gritarles. A insultarles. Y no llorar, reír. Quedarme afónico gritándole y recriminándole todo lo que me ha hecho, por qué lo que me ha hecho no solo me ha quitado años de mi vida, sino esperanza, confianza, amor por los que me rodean.
Me quedé desencajado cuando, entre lloros, me decían todo aquello que había hecho. No podía hablar, me temblaba la voz. Las personas que allí están saben qué me pasó, y cómo estuve. Además, saben que aquel día no desparramé ni una gota por mis lacrimales. No era día para llorar, era día para ser fuerte, y gritar. Que lo único que me doliese al día siguiente fueran las cuerdas vocales, y mis puños. Es un dolor enorme que ha vuelto a mí. Y sé que no es por otro motivo. Tengo muy claro por qué es. Porque cada vez que la veo, pienso todo lo que nos ha hecho, porque no, no soy tan egocéntrico como para ponerme así por algo que me hizo solo a mí. Es doloroso pensar que de la persona de la que me enamoré pudiera salir algo tan rencoroso, asqueroso y patético.
No me lo creía en aquel momento, ni me lo creería ahora. No, no me lo creería. Te lo juro. Salvo porque, fíjate, las insinuaciones que todos tenían en contra tuya, te importó una mierda demostrar descaradamente su veracidad delante mía. Te importó un carajo decir, sencillamente: Sí, salía con este tío mientras salía contigo.

Yo no sería capaz. Punto a favor tuyo, supongo.
Estoy en una etapa de transición. Mi alma necesita echarte en cara todo lo que hiciste. Necesito limpiarme a mí mismo. Y no tardaré mucho en hacerlo. Advertida estás.

Por último, el estribillo de esta canción que me ha hecho reflexionar:
I'm burning down every bridge we made
I'll watch you choke on the hearts you break
I'm leaving out every word you said
GO TO HELL FOR HEAVEN'S SAKE.

Amén, canción, amén.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Finale.

Aquel día, nada estaba tranquilo. Durante todo el día quise quedar con ella, pero no hubo manera, y así era desde hacía tiempo. Estaba rara, y cada vez me hartaba más.
Aquella noche por fin la volvería a ver fuera de los barrotes del instituto. Pero ni siquiera hablé con ella. Aquella noche solo hubo palabras para una amiga, una gran amiga, que empezó a decirme algo que cambiaría mi vida.
Mientras la historia que me contaba iba avanzando, a mí se me destrozaba el corazón más y más. ¿Fui demasiado bueno? ¿Fue una putada? Puede, pero no era eso lo que me quitaba el sueño realmente. Veía llorar a más de uno por mi propia situación. Me daba cuenta de quién realmente iba a estar ahí siempre. Me di cuenta, por fin, de lo que era una persona que realmente comprendía, que realmente era un/a amigo/a. Aquel día me daría cuenta de tantas cosas.
Durante toda la noche tuve que aguantar escuchar la historia completa de cómo había sido engañado y traicionado, por aquella persona en la que volví a confiar y de la que me volví a enamorar luego de que, un año antes, pasase exactamente lo mismo. Tuve que escuchar cómo quise quedar con ella, y ella quedó con otro. Y que no era la primera vez. Y todo. Me destrozaba por completo, pero no iba a llorar. No. Esta vez no.
Aquel tío que me había invitado a cosas, que parecía hacerse pasar por mi amigo para lo que era... Bueno, pues me despedí de él. Realmente, con él no estaba furioso. Era culpable, pero no estaba furioso.
Con aquella amiga a la que agradeceré todos los días de mi vida abrirme los ojos, fui a su casa. Allí, seguimos hablando durante una hora. Todavía lo recuerdo. 
En cuanto llegué a mi casa, mensajeé a esta persona y lo terminé todo. Volvía a ser el de antes de 2014. Ese chaval de 2013 al que le importa ser feliz y no hacer feliz a una persona que luego te va a dejar tirado.
Un consejo: Valórate más que a cualquier persona, porque la persona que más va a vivir a tu lado eres tú mismo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Pieces II.

La cosa es que tengo que escribir. Algún día tenía que hacerlo.
El alivio que sentí al escribir la última frase de Stars Will Shine Intensely me ha llevado a más de un mes de descanso. Realmente, necesitaba acabar de una vez por todas.
La historia tuvo un giro el cual en el momento me gustó, pero me pareció irrealista y un poco malillo. Aún así, estoy tremendamente satisfecho por haber acabado por fin con, a mi parecer, el mejor relato que he escrito.
Ésto, aunque lo ponga en el título, no creo que tenga nada que ver con Pieces, la otra entrada que escribí en la que recordaba tiempos que consideraba mejores. Mucho mejores. Pero ahora le he descubierto algo al recordar, llamado añorar, y no quiero añorar algo que sé cómo ha salido. Sé que si empiezo a recordar cómo era, acabaré enganchado de nuevo, y no. No quiero.
Sí puedo recordar cómo quedábamos por las tardes y echábamos una vuelta, cómo íbamos al primer sitio que se nos ocurriese, cómo un día en el que me enfadaba se convertía en maravilloso al salir por la puerta. Como, antes, salir era mi mejor refugio.
Pero, ¿para qué recordar? Simplemente, la vida me ha enseñado en estos meses que recordar no conduce a nada. Ah, y también que si ves que tu relación con un/una chica/o va mal, termina. Dolerá lo que quieras, pero termina. Y si escuchas que lleva dos meses saliendo con otr@, TERMINA. Va en serio.
Yo terminé, sí.
Y al principio me sentí bien, luego mal, luego normal, porque quería que volviéramos a ser amigos... ¿Y ahora? Ahora creo que mi verano, ese verano que pretendía pasar enamorado y haciendo planecillos con ella de parejita y bla bla bla, está mejorando y para nada es malo.
Mira el presente. No te va mal, tienes amigos, amigos a los que no dejarías por nada del mundo.
Recuerda lo bueno del pasado. Como el que ahora muchos consideran 'tu némesis' te abrazaba, a la vez que tú a él, aquel 24 de mayo tan glorioso. No sé si ese abrazo venía con puñalada por la espalda, pero no me incumbe.
Y mira al futuro con una sonrisa, porque esas son las personas valientes. "Vivo mi presente"... me parece muy bien, pero, ¿esperas tu futuro? Yo vivo el presente, como el 100% de las personas de este mundo, pero espero el futuro. Y creo que, durante mi vida, va a ser así. Voy a querer saber qué me pasa. Soy así de curioso.
Por tanto, aquí lo dejo.
-Recuerda tu pasado
-Vive tu presente
-Mira tu futuro
Hazlo todo con una sonrisa y... y sé feliz. Porque eso vale más que estar con el amor de tu vida. Verdad verdadera.

sábado, 5 de julio de 2014

SWSI - Capítulo 8

Hoy es el último día de la vida de Iris.

Éso he pensado al levantarme. Y me ha dado un fuerte dolor en el pecho... La última vez que veremos a Iris... Esa risa, ese ánimo, ese optimismo, esas ganas de vivir que tuvo siempre mañana dejarían de estar entre nosotros.
Estas tres semanas las he pasado con todos, pero bastante incómodo. Todo pasó tan de repente que no sabíamos ni qué decir.
Nueve de septiembre. Una semana para que empiecen las clases.
Salto de la cama. Siete de la mañana. Me apresuro a vestirme y corro hacia la salida.
-Pero, ¿dónde vas? ¡si ni siquiera has desayunado!-dice mi madre.
-Ah, ¿no te lo había dicho? Han dejado salir a Iris por... bueno, ya sabes, y vamos a estar todo el día con ella-dije yo. Sinceramente, creo que se lo había dicho.
-¡Ah, sí que me lo dijiste!-recuerda mi madre entonces-venga, sal y diviértete-.
Voy corriendo mientras escucho a mi madre susurrar.
-...diviértela-.

Llego a las siete y cuarto al hospital. No sé cómo he llegado tan pronto, de verdad.
Iris ya está lista, esperándome con sus ojos rojizos y una sonrisa que intenta demostrar optimismo, pero su mirada irradia el miedo de alguien al que le quedan 24 horas de vida.
Y sí, he llegado el primero. Corro hacia allí, y la abrazo. El abrazo se alarga bastante, ni ella quiere que la suelte ni yo quiero soltarla.
Finalmente, nos separamos y empezamos a hablar.
-Bueno, ¿hoy qué haremos?-pregunta.
-Imagino que estaremos en la playa, comeremos allí, y después pues echaremos una vuelta-digo yo.
-Pero por favor, hoy quiero que seamos un grupo, como antes...-dice Iris, a mí se me hiela el corazón.
-Bueno, Iris...-empiezo-vamos a ver, sé que has hecho muchísimos esfuerzos, incluso en tu estado, para que volvamos a ser amigos. Pero creo que éso no va a suceder. Sí, hemos sido amigos toda la vida, pero Adrià, Natalia, incluso Carol... Creo que nunca volverán a ser amigos míos como lo eran antes-.
-Mike, escucha. Puedes recuperar a Adrià. Ya eres amigo de Carol de nuevo. Y, te lo prometo, a Natalia puedes y vas a recuperarla. Y sabes que no es como amiga-ella me mira a los ojos y sonríe.
Ha pasado otro cuarto de hora desde que llegué cuando llegan Carol y Natalia.
-¡Natalia! ¡Carol! ¡¡Genial!!-a Iris le brillan los ojos.
-¡Buenos días, Iris!-dice Carol abrazándola-...Mike-me mira y la saludo con la mano. Natalia ni siquiera me mira.
Adrià llega unos minutos más tarde y, mientras la brisa marina de principios de septiembre nos acaricia y el sol empieza a salir, salimos hacia la playa.
Llegamos recién amanecido a la playa. Mientras colocamos las cosas, yo miro a Iris. Las piernas le han empezado a temblar, se duele de la cabeza bastante. Está aterrada.
Las dos primeras horas de playa son bastante aburridas, e incómodas. Vamos cada uno a nuestra bola. Mientras Adrià intentaba hacernos creer que realmente en esas aguas inmóviles se podía surfear, Carol y Natalia tomaban el sol, y yo me bañaba con Iris. El agua estaba templada, tranquila... Perfecta.
Iris sale del agua y nos anuncia algo: Ha traído cartas. En ese instante se forma ante ella un corrillo de cuatro personas que parecemos ludópatas. Jugamos a la brisca, al póker y al blackjack. Lo pasamos genial. Todos reíamos, bromeábamos, hablábamos. Era mágico.
Nos pasamos jugando lo que quedó de playa, y nos vamos.

Sé lo que estáis pensando. Los padres de Iris hubieran estado encantados de tener a su hija todo el día, pero Iris por lo visto insistió y suplicó hasta que sus padres la dejaron estar el día con sus amigos y pasar el final de su vida con ellos.

Bueno, entonces Iris empieza a llevarnos a sitios que han significado mucho para nosotros.
-¿Recuerdas aquí, Mike?-me dice-¡aquí jugamos nosotros la primera vez! Buf, ¡cuánto tiempo!-.
-Jaja, sí-respondo yo.
Se produce un incómodo silencio que rompe Iris empezando a decir unas palabras que marcarían nuestras vidas.
-Bueno, ya está, ¿no? Dejad de haceros los fuertes. Lleváis así desde el día de la audición. ¿No lo veis? Escuchadme.
Carol, ya tú eres amiga de Mike de nuevo, ¿por qué no lo demuestras?
Mike y Adrià, sois mejores amigos desde Dios sabe cuánto, joder... ¿vais a dejar de serlo por una tontería?
Natalia, quieres a Mike. Mike, no me jodas, quieres muchísimo a Natalia. Tanto que ni le hablas porque quieres quedarte con el beneficio de la duda, ¿me equivoco? Lo que no quieres es ver que Natalia ha pasado de ti. Pero te voy a responder: ¡No ha pasado de ti! Te quiere, ¿vale? Ella misma me lo dice cada día. La cagaste, pero las cosas se pueden arreglar. Y si estás tan enamorado de Natalia, deberías hablarle de una vez y reconquistarla. Te prometo que no va a ser difícil.
Mirad, yo ya no tengo remedio, ¿sabéis? Yo ya estoy en el abismo. Mañana mismo dará igual que me hable con vosotros o no, dará igual todo. Porque ya no estaré. Pero fijaos, tenéis toda una vida por delante, no sabéis cómo os envidio. Y la vais a desaprovechar presumiendo de orgullo ante las mejores personas que pueden existir. ¿Realmente... realmente queréis éso?-.
Nos miramos todos. A Iris se le escapa una lágrima. Entonces todos nos damos cuenta. Nosotros, hemos intentado hacerles ver a los demás una persona distinta. Todos nos conocemos, ¡si somos como hermanos! Mientras no nos hablábamos hemos pasado los peores meses de nuestras vidas. Como ha dicho Iris, ¿queremos seguir aguantando ésto o tragarnos nuestro orgullo, que tan poco vale realmente, y volver a intentarlo?

Entonces nos fundimos en un abrazo, un abrazo que sí que supera todos los abrazos.
Iris nos tapa los ojos. Nosotros, ciegos y emocionados, esperamos la sorpresa que tiene. Entonces, tras un largo paseo, nos quita la venda.
Estamos en su garaje. ¡Qué recuerdos me trae este garaje, y cuanto tiempo sin verlo!
Ella sonríe y dice:-Quiero que mi último recuerdo sea tocar en el garaje que nos ha visto crecer desde que nuestros instrumentos eran inalcanzables para nosotros, con las mejores personas que he conocido.
Nosotros nos damos otro abrazo, entre todos. La individualidad se ha perdido completamente.
Ya es casi de noche. Natalia coge el micro, yo cojo las baquetas, Iris con dificultad coge su bajo, Carol coge su saxofón y Adrià, por último, coge la guitarra.
Entonces, empezamos.
Lo hacemos de maravilla. No tenemos noción del tiempo, no tenemos ganas de saberlo. En ese mismo instante nos sentimos como el mismo grupo que comenzó el verano lleno de ilusiones y sueños.
Ni siquiera paramos entre canción y canción. Simplemente, estamos llenos de energía. Como al principio, todo vuelve a ser como al principio.
Tras varias horas, nos disponemos a irnos y, entonces, Iris cae al suelo desplomada. Nosotros avisamos a sus padres. Ella y sus padres van en coche, mientras nosotros corremos todo lo que podemos. No aguantamos las lágrimas, dejamos un rastro a nuestro paso de gotas. Lágrimas que nunca quisimos que llegaran.
El hospital nunca nos había parecido tan lejano. No cogemos el ascensor, no preguntamos nada. Subimos las escaleras y buscamos a los padres de Iris.
Llegamos a la habitación de Iris. Sus padres lloran desconsolados, Iris gira lentamente la cabeza, totalmente pálida. Nosotros corremos hacia ella.
Entonces nos dice:
-Chicos, gracias... porque, ahora que me voy... comprendo que sois... sois lo mejor que me ha pasado. Gracias, porque... mi sueño... se ha cumplido-entonces cierra los ojos lentamente. La mano que con fuerza me cogía palidece y cae. Se acabó.
Natalia me abraza y llora desconsolada, al igual que yo. Adrià y Carol siguen en shock, no se lo creen. El doctor llega con dos enfermeros y tapan a Iris.
Diez de septiembre a las once y media. Iris se ha ido definitivamente...
Los padres de Iris se van a quedar allí toda la noche, pero nosotros tenemos que irnos. Salimos del hospital todavía sin creernos lo que acaba de ocurrir. Iris, esa chica que ha estado con nosotros toda su vida... Se nos ha ido.

Los siguientes días los pasamos con distintos homenajes y despedidas a Iris. Son bastante duros. Quedamos al día siguiente, bien temprano. Ninguno había dormido.
Cada uno, leímos un mensaje escrito por nosotros en voz alta, y lo dejamos en el bajo de Iris.
Después de éso, nos encaminamos hacia el entierro. Todos vamos de luto, y nos llevamos el bajo. Lo colocamos encima del ataúd de Iris, realmente queremos que lo lleve siempre. Sus padres nos dejan, ellos saben que ella lo hubiese querido.
Finalmente, todo acaba.
Tras una semana emocionalmente devastadora, comienza el curso. Después de unas vacaciones que habían dejado huella en todos nosotros, y sin Iris, empezamos a ir juntos a clases.

Quedamos el primer sábado del curso para ir a la playa, por última vez. Todos seguimos teniendo a Iris en el recuerdo.
Al llegar, nos abrazamos, y empezamos a hacer lo típico que hacíamos en la playa: Adrià aprovecha las olas, Carol y Natalia toman el sol y yo hablo por el móvil, aunque en breve iré al agua a tirar a Adrià de la tabla. Entonces, Natalia se levanta, anda hasta donde estoy yo y me dice:
-Mike, lo he pasado mal todo el tiempo que no he estado contigo-.
-Yo también, Natalia-digo-he llorado y he madurado. Escucha: lo siento. Lo siento muchísimo, ¿vale? No sabía qué hacía. Parece la típica excusa pero te prometo que es verdad. Aunque Carol sea la guapa, la lista, lo que tú quieras, hay algo que a mí me diferencia. Que yo te quiero a ti, tal y como eres. No tienes que cambiar un ápice de tu aspecto o de tu personalidad. Eres perfecta-.

Entonces, nos besamos y abrazamos. Y, ahora sí, sé que ese abrazo supera todos los abrazos.
Carol y Adrià nos ven. Adrià vuelve a felicitarme, igual que Carol. Nos abrazamos y empiezo a pensar que mi padre tenía razón. En esta vida vas a pasarlo mal. En esta vida te van a dar palos, y algunos van a ser catastróficos. Tendrás momentos donde no quieras vivir, donde quieras romper con todo y pegarte un tiro. Tendrás días donde nada pasará y realmente te preguntarás: ¿y de qué sirvo yo aquí?
Sí, pasará todo éso. Puede que tu madre atropelle a tu mejor amiga y al final esa amiga termine muriendo. Puede que te pase todo éso.
Y allí, con los mejores amigos que se pueden tener, reconocí que al final, la vida nunca es fácil, pero siempre tendrás a varias estrellas que brillarán por y para ti. Y es lo mejor que te puede pasar.


viernes, 9 de mayo de 2014

SWSI - Capítulo 7

El tiempo ha pasado.
Me levanto y rápidamente me visto mientras miro el día: 20 de agosto. Según mis cuentas, que inevitablemente saltan en mi cabeza, a Iris le quedan tres semanas de vida.
Desayuno corriendo. Mis padres ni me preguntan por qué, saben que quiero estar el máximo tiempo posible con Iris, y comprenden que, a lo mejor, ni les hable por el apresuramiento. Los quiero mucho.

Salgo. El sol luce por fin tras unos días nublados que hemos tenido, que solo alegrarían a Adrià para hacer surf.
Durante estas cinco semanas que Iris ha pasado en el hospital, ya que ella misma pidió que no la sacaran de allí, que "¿para qué?", he ido yo por las mañanas a verla y Natalia, Adrià y Carol por la tarde, así que no he mantenido contacto con nadie que no fuera Iris. La única amiga que me queda.

Llego al hospital y, sin mediar palabra con nadie, ando con paso decidido hacia la habitación de Iris, cuando me encuentro con Adrià en el ascensor. ¡Con Adrià!
Al principio, ni nos miramos. Él por su lado y yo por el mío.
Yo creo que ambos pensamos en el momento del encuentro que vamos a mantenernos fuertes, que vamos a hacernos saber uno al otro que no nos falta. Al menos, yo pienso éso. Pero la pérdida de Adrià como amigo fue un revés que no he podido superar aún, así que me digno a hablarle.
-Hola, Adrià-digo, con un nudo en la garganta.
-Hola-me dice, como si esa situación fuera la más violenta del mundo. De hecho, lo era. En otro tiempo, hubiéramos chocado nuestras manos, nos hubiéramos dado un abrazo incluso. Pero no era otro tiempo.

Cuando ambos entramos a la vez en la habitación de Iris, que portaba su bata blanca mientras miraba pensativa por la ventana, a ésta se le iluminaron los ojos.
-¿Por fin os habéis reconciliado?-dijo, emocionada.
Nosotros, sin saber qué decir. Vamos a ver, acabábamos de vernos en el ascensor y no íbamos a turnarnos en la puerta de la habitación de Iris para visitarla, así que entramos a la vez. Éso no significaría nada para cualquier persona, pero Iris necesitaba buenas noticias.
-Mmm... Bueno, lo estamos intentando-miento, e Iris nos abraza a ambos diciendo:-¡Menos mal!-. Adrià me mira, sorprendido. Aunque sabía que era porque no pensaba que yo fuese a tener el valor para decir, así de decidido, que sí. Yo sonreí, tímido. Tenía muchas ganas de reconciliarme con Adrià, y bueno, solo había que tener esperanza en que él también quisiese ser otra vez mi amigo.
Estuvimos toda la mañana hablando con Iris. Yo solamente le podía decir que seguía tocando la batería y bueno, pues buscando algún grupo que estuviera interesado en un batería.
Pero Adrià... Adrià se había apuntado a un campeonato regional de surf, y había quedado segundo... ¡SEGUNDO! Éso le clasificaba para un campeonato nacional.
Iris le abraza, yo le felicito, tímido. ¡Joder! En otro tiempo le hubiera abrazado, habría hablado todo el día de cómo se sintió y todos escuchándole atentamente, pero no era así.
Iris se moría, Adrià, Natalia y Carol no me querían ni ver, y estaría solo. El peor verano del mundo.
Mientras Adrià le cuenta de todo a Iris, sin ni siquiera mirarme, yo busco y encuentro la manera de escaparme un tiempo.
-Voy al baño-digo. Iris me mira, y sabe que en realidad no necesito ir al baño, que simplemente me siento incómodo. Esa mirada me transmite comprensión, y me siento mejor. Iris es la mejor.
Salgo, y envío un mensaje a Iris:
-Iris, sabes que he de irme-.
-Lo sé. Gracias por aguantar un tiempo aquí, aunque sea-.
Mi amistad con Iris está en máximos. Joder, ¡qué buena persona es!
Mientras me voy del hospital, me encuentro a Carol.
Carol me ve.
Yo la veo.
Mi instinto me dice que no debería hacer nada. Debería haber pasado, pero la curiosidad me invadía. ¿Seguiría odiándome? Realmente, ella no tenía razones.
-Hola-digo, tímido como siempre.
-¡Hola, Mike! ¡Cuánto tiempo!-Carol se para y me planta dos besos-¡tenemos que quedar algún día, que hace mucho que no nos vemos!-.
-Sí, ¡claro!-digo, y antes de irme, le pregunto-¿puede ser hoy?
Ella duda durante un corto periodo de tiempo y me suelta un:
-Claro, ¿por qué no?-.

¡Aleluya! Por fin, salgo con alguien del grupo. Probablemente no saldrá nadie más con nosotros.
Llego a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Mis padres me preguntan el por qué y les digo todo lo que ha pasado en el hospital. Mis padres me miran, sonrientes, y se alegran que por fin se estén arreglando las cosas.
Por la noche me ducho, ceno y me arreglo. Me arreglo mucho. Estoy deseando salir, pero quiero dar buena impresión. Parece una primera cita, y conozco a estas personas desde enano.
Salgo, mi casa en ese momento me resulta una cárcel de la que acabo de salir. Creo que mi situación me hace imaginar éso.
Llego y allí está Carol. Me mira, sonríe y cuando nos encontramos, me abraza. Todo con ella parece volver a la normalidad.
-Bueno, Carol, sé sincera, ¿cómo va todo?-digo, quiero saber cómo les va a los demás, y sobre todo a Natalia.
¡Qué poco he hablado de Natalia! Sobre todo porque desde que se enteró de lo que pasó entre Carol y yo, no he vuelto a verla. Pero aún así, obviamente, la recuerdo. Y la quiero muchísimo. Me disculparía ocho millones de veces si hiciera falta para que volviese conmigo. La quiero, la quiero, irremediablemente la adoro. Y así era yo antes de que Natalia saliera conmigo y ahora, que pasa lo mismo.
-Pues mira:
"NATALIA
<Natalia, sinceramente, no estaba bien al principio. No quería comer, dormía poco, no vivía. Te quiere mucho, ¿lo sabes, Mike? Y ha sido un mazazo. Conseguí que poco a poco se recuperase. Ahora mismo no creo que quiera hablar contigo, porque sigue estando éso que pasó, pero realmente se ve que le gustas mucho. Por lo demás, buscó grupo de vocalista, pero no hubo suerte. Este verano no está siendo nada bueno para ella>.
ADRIÀ
<Adrià está bien, aunque también necesita de nosotros un poco. Eras su mejor amigo, y ahora casi ni te ve. Bueno, él piensa que ya tú no querrás ser su amigo otra vez, y que si os veis resultará incómodo y que nada volverá a ser como antes>.
Y bueno, yo pues he intentado quitarme de la cabeza la idea de salir contigo, y lo he conseguido-.
Me quedo con una sensación de: ¿Y POR QUÉ NO LLAMARLOS A TODOS YA Y ARREGLAR LAS COSAS? Después de esos segundos de locura, ella me dice:
-¿Y tú qué?-.
No voy a mentirle. La mentira ya me ha llevado muy lejos.
-Pues está siendo un verano muy aburrido. Como Natalia, empecé a buscar grupo pero no hubo suerte. He estado lo que ha restado de verano sin vosotros con Iris a diario, intentando evitaros por esa razón por la que vosotros me evitáis: Para que nada quede incómodo.
Recibimos a la vez un mensaje... Es de Iris. Ha creado un grupo en Whatsapp.
Está Carol, estoy yo, está Iris... Y están Natalia y Adrià.
Iris manda el mensaje que creo que va a cambiar mi verano por completo:
Ésto tiene que acabar. A partir de ahora vendréis todos a la misma hora. Vamos a ser un grupo otra vez, hacedlo por mí.
Miro el mensaje, miro a Carol, sonríe, yo empiezo a reír emocionado, y ella también. La mayoría no entendería por qué por un mensaje estarías tan feliz, pero en ese momento no piensas en la mayoría. Tú y tus amigos que parecía que no lo serían más. Juntos. Otra vez.
¿No es emocionante?
Pero esa emoción se convierte en duda en el momento en el que me paro a pensar: ¿Y si realmente Carol me dice ésto para no martirizarme con la noticia de que Natalia y Adrià me olvidaron por completo?
Cuando acaba la velada, dejo a Carol en su casa, nos abrazamos, un abrazo cálido, un abrazo que supera todos los abrazos.
Llego a casa, y sin parar me voy a mi cuarto. Escucho música, río porque sí y casi ni duermo.
Espero tener una segunda oportunidad.