domingo, 22 de mayo de 2016

Piezas.

Todo ha cambiado. Y ha sido tan rápido como doloroso.

Dejé de escribir en tu honor para escribir en tu memoria.
Dejé de insistir y de amar a quién aportaba a mi vida.
Dejé de callar y la vida me cerró la boca.
Dormí, y cuando dormí dejé de pensar en tus ojos y dejé de querer vivir.
Vivir alrededor de tu pelo alisado que muere en tus hombros.

Idealicé mi vida como si se tratara de una película, y nunca dejé de pensar que fuera a ocurrir. En algún momento, debías adorarme tanto como yo adoraba algo abocado al peor de los fracasos.

Bajó el telón y me quedé solo en el escenario, añorando la presencia en los asientos vacíos mientras el teatro apagaba las luces y me dejaba a oscuras...
Perdido.

Y aquí sigo. Escribiendo sin pudor, sin ganas. Ganas de vivir en este mundo, donde todo lo que consigo es poco.
Desamor y agonía. Desesperación y deseo. La vida es sueño; sueño de amores incomprendidos y verdaderos.

Mis ojos vuelven a apartar la realidad y escudriñar la perfección de una forma impostora. Te siguen viendo en medio de la oscuridad, en uno de esos asientos, mirándome y sonriendo de manera comprensiva e incluso burlona.

Pasó todo y a la vez no pasó nada. Porque sigo aquí, escribiendo.


miércoles, 11 de mayo de 2016

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-Idealizado-.
"Miro a esa persona que llena mis días y me desvela por las noches.
Esa persona, a la que querría tener al lado toda mi vida, sin importar cuánto durase ésta.
La persona cuyos ojos brillan más que los de ninguna otra persona.
La persona que, cuando te mira, hace desaparecer todo aquello que le rodea.

Trago saliva, llamo su atención con un pequeño toque en el hombro y la llevo a un lugar apartado del mundo.
Allí, me mira con cara de incredulidad y pregunta: ¿Qué hacemos aquí?
Antes de que termine, empiezo a sacar el discurso que llevo preparando días. "Te quiero mucho, eres la mejor persona del mundo, bla bla bla".
A mitad de la parrafada, yo mismo tengo claro que es estúpido ser tan esquemático.
"Mira. No sé cuánto va a durar ésto. No sé si mañana todo saldrá mal, o si realmente veré mis sueños cumplidos. Eres la persona que quiero, deseo, anhelo. Eres la tierna utopía que llegó a mi vida y desde que te conocí sé que estamos hechos el uno para el otro. Sencillamente, te amo. Te adoro. Y te necesito".
Me mira, sonriendo. Yo también sonrío.
Finalmente nuestros labios se acercan y llega ese beso impresionante y mágico que inunda mi ser de una euforia química imposible de describir"

lunes, 4 de abril de 2016

Mágico

Espectacular.

Abro los ojos en el esperanzador final del tortuoso túnel en el que me refugié. Lloré, ahogué mis gritos en mi almohada y escribí pesimistas relatos de bohemio borracho de principios del siglo XX. Fui patético, fui increíblemente patético. Creí haberme quedado sin fichas tras perder casi todas en mi primera mano, pero la vida me arrojó unas cuantas y me dio un empujón de alegría en forma de las mejores personas que conoceré jamás.

Aprendí y me hice fuerte. Finalmente, recordé con lágrimas de felicidad, de emoción, de amor puro por una época más inocente y tierna. Creí estar estancado, cuando mi inseguridad y mis temores me cegaban y no me dejaban ver la fuerte luz al final de este maldito túnel por el que, supongo, todos debemos pasar alguna vez en la vida.

¿Y ahora? A disfrutar.
Sin duda, vienen unos momentos totalmente aburridos y llenos de libros y libros, pero luego llegará el que voy a lograr que sea el mejor verano de mi vida. Y los anteriores son complicados de superar. Hoy no traigo mensaje, no traigo reflexión. Puedo decir que soy feliz de forma genuina y pura, y que hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. 

Es tan bonito cuando no odias a nadie, pero es tan bonito cuando no te importan las personas a las que odias. Cuando dejan de ser un fastidio para tu vida y simplemente son alguien más. Es tan jodidamente precioso poder liberar mi cuerpo de todo mi odio. Puede que sea mi alegría momentánea. Puede que sea la hora que es. Puede que sea Ten Feet Tall de Afrojack. O puede que sean esas personas que me ayudaban a no caer en el pozo de la depresión y que ahora completan la alegría que siento.

Impresionante.

Me pongo muy filosófico últimamente. Mi vida no está totalmente decidida, pero creo que en mi situación actual será como mejor decida. Solo sé que la filosofía de mi vida va a ser hacer lo posible para ser feliz. Punto. Además, como no juzgo la felicidad de cada cuál, no voy a juzgar la mía. Cualquier cosa que me haga feliz, por chiquitita que sea, por pequeño gesto que sea, voy a intentar lograrlo.

Hoy estuve escribiendo sobre cómo el dinero mueve a las personas. Y sí, tener mucho dinero está guay y puedes comprar cosas bonitas, venga. Pero no deja de ser algo creado por las personas, como una silla o una lámpara. Tampoco voy a ser el que vete todo lo material, pero mi introversión desde siempre me hizo una persona muy mística, en el sentido de que en mi alegría priman las cosas que vienen en el ser humano.

Aún así, si he de agradecer algo material, solo puedo darle las gracias a los creadores de FIFA, que me han aportado risas de un valor incalculable junto a las personas a las que más quiero en este mundo durante mucho tiempo.

Y gracias a todas las personas que han aportado a que mi vida sea tan feliz como lo es ahora. En especial, y espero no arrepentirme de escribir estos nombres en un futuro, a Pablo, Juanra, Jose, Joselu, Lucía, Maite y Sara. A ver, no es que otros dejéis de ser amigos míos, pero entended que son las personas que últimamente me ayudaron, aunque ellos ni lo supieran.

Sé que es algo egocéntrico hablar sobre cómo me siento de feliz, pero bueno, realmente como siempre escribía sobre lo mal que estaba, me pareció divertido poder escribir por fin sobre mi felicidad, cómo la logré y por qué la logré. Perdí mi miedo a ser feliz, y de momento no podría irme mejor. Crucemos los dedos para que esta existencia siga siendo, simplemente, mágica.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Darker Than Blood.

Llevo varias entradas siendo un llorica.

A ver, no vamos a dramatizarlo tanto. Lo cierto es que escribo más sobre mi vida que sobre lo que realmente me importa, que es los relatos y ese tipo de cosas. Hablo de mis experiencias personales y saco una reflexión de ello, algo que me encanta pero que no llena todo lo que yo creo que es mi potencial.

Así que, he creado ÉSTO:

Darker Than Blood (writtenbygz.blogspot.com)

Ahí podréis entrar si queréis ver solo los relatos puros que escribo, tales como los capítulos de SWSI o The Unique Way. Sinceramente, The Unique Way es una joyita, ya no porque lo haya escrito. Me quedó bien, la verdad.

Si, por otra parte, sois unos stalkers u os gustan las entradas tipo experiencia de mi vida-reflexión de ella, pues quedaos aquí, no me voy para nada de Stars Will Shine Intensely, me encanta este blog y la razón por la que lo creé. Como el mismo título reza: Las estrellas brillarán intensamente. Y quiero que, tanto en este blog como en el otro, la calidad de las entradas brille con luz propia. Espero lograrlo, eso es cosa mía.

¡Nos vemos! =)

sábado, 21 de noviembre de 2015

The Unique Way.

Se levantó con el sonido de la lluvia tocando parsimoniosamente su ventana. Echó un rápido vistazo a su habitación, una almohada empapada en lágrimas, al lado de una botella de whisky vacía y la oscuridad que cernía su casa desde hacía unos días.

Intentaba olvidar. Olvidar todos los momentos pasados. Los buenos, y sobretodo, los malos. Si se desprendía de ellos, todavía podría sacarse adelante. Por qué no.

Salió de su cuarto. Le dolía la cabeza, se sentía mal. Llevaba varios días metido en casa, contemplando aquel anillo que compró y que no le sirvió para nada. Cada vez que llamaban a la puerta, pasaba de largo. No quería gente que le animara con palabras vacías ni "quéputadatíos" ni "debessaliradelantecolegas".

Porque una parte de él seguía queriendo volver atrás, porque una parte de él se sentía atrapada en su pasado y le gustaba estar allí. Por eso bebió y se drogó lo que pudo y más, intentando olvidar sus errores y aciertos del pasado. Quería empezar realmente de cero.
Ni siquiera desayunó. Simplemente se sentó en el sofá, anillo en mano, y empezó a llorar. No se creía que hacía tres meses la vida era tan perfecta y ahora todo era una mierda. Empezó a discutir con sus amigos de toda la vida y se distanció de ellos. Perdió de vista a su familia, que nunca vio bien el camino que él eligió. Y perdió a la persona que más amaba. Simplemente, un día se fue. Se llevó lo imprescindible y partió, con una nota de despedida donde solo ponía: "No intentes llamarme". Y él lo hizo, esperando que un día ella volviera, pero cada segundo que pasaba era un poco más de desesperanza.

De repente, tras mucho tiempo, pensó que lo mejor era acabar con todo. Nunca quiso considerarlo como una opción, pero realmente lo era. Las facturas se amontonaban en su casa, el amor de su vida lo había abandonado y no tenía amigos. Su destartalada y desordenada casa era gris y sombría. Simplemente, no odiaba su vida. Odiaba la vida.

Decidido, colgó una soga en la pared y, con lágrimas en los ojos, y temblando, se dispuso a ponerse la soga en su cuello. Pero entonces, llamaron a la puerta.
Al principio, él casi ni se percató, pero las llamadas eran fuertes y repetidas. Entonces, bajó, y sin pensárselo dos veces abrió la puerta. No había nadie. Miró abajo y encontró una carta.

"Sé que tu vida es una mierda. Y no, no vengo a decirte que no hagas lo que sé que estabas a punto de hacer. No es mi intención decirte que la vida es fácil si le coges el truco ni que todo lo que te va a pasar en ella es bueno.
Nunca fui una persona de muchas palabras. Normalmente no hablo o hablo muy poco. Odio eso, pero es parte de mi ser.
La vida no es dura. La vida solo es cambio.
Igual que hace dos meses o tres eras inmensamente feliz, ahora estás en la más absoluta miseria. Te odias, odias a todos, y lo comprendo. Nunca sentiré todo lo que sientes tú, pero lo comprendo. La vida te ha golpeado con tanta fuerza que tu espíritu ha quedado en coma. Y sé que pretendías desconectarlo, lo supe desde hacía mucho. Espero haber tenido suerte y que ésto no haya llegado demasiado tarde.
Si miras a tu alrededor, podrás ver mucha falsedad, mucha crueldad y maldad. Sí. Pero si te fijas bien encontrarás también bondad, generosidad, honestidad. Lo que te ocurrió fue horroroso, y repito, no pido que te recuperes hoy. Ni mañana. Pero te dejo ésto para que sepas que sigue habiendo personas que se preocupan por ti. No todo el mundo te dejó cuando tu vida se vino abajo.
Aquí lo dejo. Por último, no quiero animarte a que no acabes con tu vida, pero ambos sabemos que en realidad no quieres. Y si no, ¿por qué has abierto la puerta?".

La lluvia había cesado y los primeros rayos de sol iluminaban las hojas de los árboles cubiertas de agua.
Nuestro protagonista no recapacitó ese mismo día. No salió a la calle al día siguiente. Pero, día tras día, su vida salió del oscuro agujero en el que había entrado. Nunca supo quién le escribió la carta, pero nunca olvidará la lección que aprendió de ella y lo que le ayudó a volver a ver la vida como un regalo, y no como un castigo.



domingo, 18 de octubre de 2015

Hearted.

Nunca pensé en que consiguiera lo que he conseguido, ni en que viviera lo que he vivido, ni en que hiciera lo que hice.
Cuatro años atrás me sentía solo. Sentía que sería un amargado que nunca tendría a dónde ir y que acabaría con mi vida pronto, es más, predicaba por ahí que quería morir joven. Por favor, qué tonto era.

Hoy es un día normal. 18 de octubre de 2015. Puedo decir inclusive una madrugada normal, puesto que son las 4:30 de la mañana. Vengo de haberme echado unas risas junto a unos amigos espectaculares, algo a lo que ya casi me he acostumbrado y que casi ni valoro a veces. 
Pero, igual que no valoro eso, nunca valoré lo suficiente la ayuda que me han prestado algunas personas que más que amigos son mi otra familia. Nunca valoré las risas que me eché, nunca valoré aquellos paseos que se prolongaban horas. Nunca imaginé un paseo por la playa con la persona a la que más quería, y luego nunca valoré esos paseos lo suficiente. Nunca pensé amar con locura a alguien y luego nunca valoré lo que tuve con esa persona, aunque ambos supiéramos que era una causa perdida.
Nunca valoré la ayuda incondicional de algunas personas para conseguir tener novia por primera vez, y por segunda... Y nunca valoraré lo suficiente todo lo que las personas que, desde 2011, han pasado por mi vida, han aportado a ella haciéndola rica y llena de recuerdos. Simplemente, nunca podré valorar lo suficiente eso porque nunca se escribirán palabras ni se realizarán gestos que puedan explicar todas las sensaciones que he vivido en solo cuatro años. He amado, he reído, he vivido, joder. Todo aquello que pensé que nunca haría, que siempre creí que era algo vetado, lo hice. Y solo puedo agradecer a todos. Sí, a todos los que pasaron por mi vida. A algunos, a bastantes de hecho, ni los saludo por la calle. Otros están ahí, hablamos muy de vez en cuando y nunca quedamos. Otros siguen estando ahí, y seguimos hablando y saliendo, y espero que nunca decaigan. Pero no hay persona que, desde 2011 hasta ahora, no pueda sentirme agradecida por lo que me ha aportado. Sí, incluso esa persona a la que odio, también me aportó cosas que nunca olvidaré. Sí, hasta esa otra persona que no odio pero llegué a aborrecer, fue de las personas más importantes en mi vida y eso es algo imborrable.
Y llegando a los que mejor se han portado, que siempre han estado ahí, que nunca quise perder y que no voy a perder por nada de este mundo. Dentro de unos días cumpliré 17 años, voy dejando esta etapa llamada adolescencia y entraré en la madurez que tanto pedía hacía cuatro años y que voy a terminar odiando. Antes de que mi inocente, nostálgico y tontito yo decaiga en un yo más plástico y racional quiero escribir estas palabras en humilde homenaje a una vida que merece la pena vivir con muchas personas de las que sacas lecciones, risas, lágrimas, e incluso parte de tu corazón. 

A todos, muchas gracias. Espero que nos volvamos a encontrar en el camino.

sábado, 3 de octubre de 2015

Bullit.

¿Cuándo eres un adulto?

No estoy hablando de mayorías de edad, de carnets de coche, hipotecas, declaraciones de la renta. Quiero preguntarme, ¿cuándo una persona 'se siente' adulta?

Es decir, no pasa todo en un día, claro. Pero algún día pasará que te verás a ti mismo y dirás: "soy todo un hombre (o una mujer)".
Pienso y pienso en ello y no veo cerca ese día. Espero que no ocurra como la penúltima vez que me enamoré, que fue el mismo día en el que, precisamente, había dicho que había perdido la esperanza por enamorarme de nuevo a corto plazo.

Pero, ¿por qué? Estoy cerca de cumplir 17 años. Obviamente, no son nada. Obviamente, los que tengan 18 años, aunque tengan un año más, se las darán de sabios y dirán que todavía no has pasado nada en esta vida, que eres un criajo. Tenéis un año más, flipados. 

¿Cómo mantengo en mí la inocencia, las sonrisas y las ganas de vivir de un niño? ¿Cómo puedo conseguir ser joven para siempre?
Tampoco quiero entrar en temas de inmortalidad, obviamente me haré viejo, me arrugaré y moriré. Y espero vivir todo eso, y no morir antes de tiempo o de repente. Aunque sea tétrico, cuando pienso en mi muerte siempre espero que un día aprueben la eutanasia. La libertad de las personas debería incluir el querer vivir o no. Temas de enfermedades mentales aparte.
Mi muerte preferida sería esa. Un día, pensando que ya lo he vivido todo, que ya he sido feliz, simplemente ir a un médico, que me duerma y no volver a despertar.

Pero dejemos las cosas de la muerte aparte, que espero me quedan mucho para verlas de cerca.

Mi vida no es inocencia y felicidad y soy un niño de seis años. Para nada. Ahora mismo estudio, y este año más aún, antes de irme a la universidad. ¡Cómo entra eso en mi cuerpo! Recuerdo como mi hermana partía del pueblo para sumergirse en las entrañas de Sevilla hace ya, por increíble que me parezca, nueve añazos.
Y ahora, en menos de un año, estaré yo en Sevilla. Lo piensas y te hace pensar como que ya eres una persona adulta.
Pues yo no, fíjate.
Sí, viviré acompañado de algún amigo mío y tendremos que apañárnoslas por nuestra cuenta, pero no me siento alguien mayor por ello. Tampoco una persona que dicen joven.

Yo, en lo más profundo de mi ser, aún me siento adolescente. Es normal, ¿no? Tengo 17 años... bueno casi.
Pero la clave por la que nunca creo que deje de ser alguien así es los recuerdos. Siempre que recuerdo algo, siempre que veo fotos antiguas, conversaciones de horas y horas antiguas o escucho canciones que me recuerdan a personas, momentos felices del pasado. Siempre que vuelvo a sentir las mismas mariposas en el estómago al escuchar With You, Friends. Siempre que me entra un escalofrío de placer al escuchar Resonance, en aquel frío y maravilloso uno de noviembre. Siempre que me da por leerme mis enamoradas cartas de 2012 que escribía en un blog para que todos me vieran lloriquear, y que a veces sigo haciendo. Siempre, pero siempre que escucho Bullit y mi corazón se acelera y pienso en que yo, en 2010, no esperaba esto. No tenía amigos, no salía, no solía divertirme. Era tímido, torpe e incluso algo antisocial. Sí, sigo siendo tímido y cada día más torpe, pero cinco años después tengo amigos que me acompañan en mi torpeza.
Cuando escucho Pieces y reflexiono sobre mi vida y amigos. Cuando vivo más que canto las letras de Linkin Park y me olvido de todo. Cuando escucho la maravillosa Fireflies de Owl City y pienso en cuando creía en las casualidades del destino, el amor verdadero. ¡Qué tontito era, y qué mono pensar esas cosas!

Por eso, no. No creo que mañana, pasado, ni este año, llegue a ser alguien adulto. Y puede que nunca jamás lo sea. Y no sabéis, de verdad, lo orgulloso que estaré cada año que sople las velas de mi tarta de cumpleaños y piense en que el 27 de octubre lo que pegaba era un Cumpleaños Troll en toda regla como aquel que remató un 2012 apasionante. Cada año que vea el marco que me regalaron los mejores amigos que alguien puede tener y sonría viendo los mejores recuerdos que me llevo de esta etapa.
Sé que eso no es nada. Que lo mejor está por venir. Desde pequeño soñé que tendría una familia. Mujer guapa, dos hijos. Niño y niña. Pablo y Eva.
Sí. Soñé eso. Pero ahora... ahora mi sueño es nunca dejar de soñar con un futuro mejor, y nunca olvidar todo aquello por lo que mi mejor año fue 2014 y 2012 fue el mejor año que un ser humano pueda tener.

Así que, si queréis ser jóvenes para siempre, nunca olvidéis vuestros sueños, ni tiréis vuestros recuerdos. Si los atesorasteis, por algo sería, ¿no?