viernes, 24 de octubre de 2014

Pieces IV.

Antes de nada, escucho Lithium de Nirvana. Me voy a quedar muy enganchado a la canción, la verdad es que es la polla.

Y ya que tengo algo de tiempo quiero recordar, como siempre he hecho.

Quiero recordar una historia muy bonita, que siempre recordaré con especial cariño. Más hacia los momentos que hacia la persona.

Esa historia empieza en 2001, o 2003. Realmente nunca decidimos cuando empezó, pero yo siempre seguiré creyendo que fue en 2003.
Aunque la verdadera historia comienza realmente en 2010, cuando comienzo a ser amigo de una persona, a la cual no nombraremos. Jugábamos al basket y éramos pues eso, muy felices y todo el show. Yo no pensaba en el amor, como no lo hice hasta noviembre de... ese mismo año. Wow, hace mucho que empecé el instituto.
Bueno, empecé el instituto y esa persona a la cual no nombraremos desapareció de mi vida por dos letras: A y B. O sea, mi clase, y la suya. Respectivamente.
Fue un año, un año que pasé desapercibido. Un año el cual no recuerdo con especial cariño pero al que tampoco hago ascos.
Y ese, amigos, fue mi 2011. Un año sin altibajos, sin momentos malos ni buenos.
Ay, pero 2012. ¡2012! ¡¡2012!! ¡Qué año, dios mío! ¡¡Qué año!! Y creo que es el número más repetido. 2012. ¡Ay, qué añazo 2012!
Pues sí.
Y es que conocí a una panda de personas, aquellas que, cuando las ves, sonríes sin ningún motivo y piensas: A ti, no te voy a dejar escapar de mi vida.
Y así fue. Bueno, más o menos.
En 2012 además me volví a enamorar. De una persona. Sí, de esa una persona.
Fuck I Love You lo refleja muy bien.
Y, sí, como en 2012 todo debía salirme bien, genial, apoteósico, a esa persona le gusté yo.
Todo bien.
Aunque pasamos un mes sin decírnoslo, finalmente, en la maravillosa noche Die Young o Noche del Fin del Mundo pues pasó.
Y lo recuerdo como uno de los mejores días de mi vida. Pensándolo, es que es mucho más por los momentos que por las personas. Hoy día solo me hablo con una de esas personas y a medias.

Volviendo al tema, al ser un tímido irreparable fuimos worst couple ever y a las ¿tres semanas? rompimos. 16 de enero. Lo pasé mal... por unos 20 minutos. Después me recompuse.
Y ni acabamos mal. Eso sí, hubo tiempo de adaptación, en el que me cabreaba porque seguía siendo celosa cuando siquiera éramos pareja. Y, obviamente, la seguía queriendo más que a nada en este mundo. Seguía viéndola y seguía pensando en que ésta, mi vida, era una típica peli de amor verdadero en que chico y chica son mejores amigos y terminan siendo pareja toda la vida y es muy bonito y todo el show.
Ah, me olvidé de mencionar que hubo un tercero en esa primera relación con el que ella coqueteaba y, así, amigos, es como quedé como un tonto. POR PRIMERA VEZ. Que faltaría una segunda.

Después seguimos siendo amigos. Ella finalmente no salió con el chico con el que coqueteaba, y a mí el chaval me empezó a caer bien. Era como "I know that feel, bro".
Bueno, pasaron muchos meses para yo sentirme realmente preparado a buscar a otra persona. No fue sino hasta el 20 de agosto. O cerca. Cuando una persona maravillosa a la que sí vamos a mencionar, llamada Rai, hizo que casi saliera con una chica.
Sí, lo pasé bien, no fue nada formar, no tuve vergüenza, me lancé, y por poco lo consigo. Pero, aunque no lo consiguiera, el aspecto simbólico no lo olvidaré nunca. Había conseguido perder esa lacra. Había conseguido olvidarme de ella.
Pero, ay, porco destino. Pasaron unos meses, luengos meses en los que dejé de preocuparme, de ir a por nadie. Molaba, joder.
Y fue el uno de enero del presente año.
Un año que pienso está siendo buenísimo a pesar de todas las adversidades.
Ahí, otra maravillosa persona a la que también mencionaremos, llamada Pablo, quiso putearme. Nah, típico.
Pero no lo consiguió. Emmm no tan típico.
Y es que no sé si sería por el enchispamiento, por las ganas de comenzar el año bien, o por una parte oscura de mi corazón que seguía amándola por encima de todo, me envalentoné... y salió bien... a medias.
Todavía no pude conseguir que volviéramos. Sí, es esa persona otra vez.
Realmente estoy contando mi historia con esa persona, por tanto, cuando hablo de nadie quiero decir esa persona.
¿Se me escapará el nombre? Probablemente.
Well (sí, llevo varios párrafos queriendo poner Well xD), conseguí que saliese conmigo. Sí, otra vez.
Una relación que tuvo dos etapas.
La primera fue muy buena, fue sencillamente espectacular. Y me lo pasé muy bien.
La segunda fue mala, lo pasé mal y se acabó.

Emm, ¿y?
Claro, es normal. Es que no puede ser que el 31 de marzo de 2014 yo fuese la felicidad en persona, y el 1 de abril de 2014 todo acabe.
Tuvo que haber algo que diferenciase esas dos etapas.
Pues llegó un chaval, muy majo, muy limpito, al que no puedo decir que odie pero sí que me caiga mal, llamado NoVamosAMencionarlo2#.

Ese algo, sinceramente, creo que fue lo que destrozó todo.
Al ver que se metía tan y tan por medio gané inseguridad, y gané ganas de matar a esa persona por seguirle el rollo a NoVamosAMencionarlo2#.
Bueno, es una gilipollez seguir llamándolos así. ¡PERO ES MI BLOG, Y MI GILIPOLLEZ!
Entonces, el seis de junio de 2014, me contaron todo. Fue la noche más triste de mi vida. Con diferencia sobre la segunda.
Sinceramente, no creo que lo haya pasado peor. Puede que cuando todavía ni siquiera salía con ella, y ella hablaba de otro y no se daba cuenta de que en cualquier momento de aquella conversación querría haberme dado la vuelta y haberla besado.
Pero da igual.
Yo lo pasé fatal. Esa persona se fue antes de tiempo y dejó un momento incómodo la noche: la despedida entre el ex de esa persona y el próximamente novio de esa persona.
Yo me lo tomé bien. Tenía claro que iba a cortar con ella, y aunque me iba a cabrear, sinceramente, no pensaba dejar de hablarle para siempre.
No os voy a engañar, pasó por mi cabeza. Pero joder, no sabía...
Esa persona, esa puta asquerosa persona, se hizo pareja del otro tío en tan solo 12 días.
Doce días que yo imagino que irían uniéndose por el odio que podían tenerme.
¿Yo? Yo fui feliz. Tuve un verano feliz.
Y el 28 de julio acabó todo.
¿Por qué? Porque yo conseguí convencer a gente inconvencible para volver a ser amigos de esa persona. Y esa persona lo rechazó. ¿Razón? Ella pidió perdón y es que ahora debíamos arrastrarnos nosotros y tal y bla, bla, bla...
¿Cómo? A mí no me llegó un 'Perdón'. Nunca. Y fui el primero que, sin perdón, consiguió comprenderlo y, es más, intentar que tus amigas, tus mejores amigas, volviesen a serlo.
No podrás decir que no me lo curré.
Y no. No me lo agradeciste. Ni lo más mínimo.
Un mes después, sí, me arrastré. No pienso que por mi parte fuese un arrastramiento. Simplemente, aprendí a ser maduro y quise que todo volviera no a la normalidad, pero sí a la calma.
¡Pero no! Resulta que no.
Resulta que ni por esas.
Y todo, todo, ¿por? Pues no sé.
Y llegamos al 24 de octubre de 2014. En dos días se cumplen dos años desde que hice público mi amor por ti.

Recordarte que ahora, eres otra persona. Maduraste, y cambiaste. Y botaste a tus amigos, tu mejor amiga y tu mejor amigo.
A esos amigos que te quisieron cuando eras inmadura, inocente y torpe.
Y que te ayudaron en aquellos momentos en los que solo podías llorar.

¿Yo? Yo sigo con mi vida. ¡Claro! No voy a dedicar las 24 horas del día a criticarte, o verte con ese tipo y pensar: Oh, pos vaya mierda de pareja.
¡NO!
¿Por qué? Porque un día me dije a mí mismo que de una puta vez merecía paz. Y ese día fue el 28 de julio de 2014.
Yo sé que en algún momento de nuestras vidas volveremos a cruzarnos. Es una premonición. Y yo, estaré encantado.
Si es mañana, si es cuando leas esta entrada, si es en 21 años.
Me da igual, me encantará que vuelvas a formar parte de mi vida.
Pero lo que nunca me dará igual y espero que recapacites y veas, es que tiraste por la borda todo aquello que te quiso, y que te hubiera querido siempre.

viernes, 17 de octubre de 2014

CAN YOU FEEL MY HEART.

Sueño con algo.

Una persona, que un día, sin contemplaciones, sin mirar atrás, sin pensar en nada, se va a casa de otra persona.
Esta primera persona empieza a gritar. Las personas gritan, pero sus gritos escupen odio, asco y repugnancia a raudales.
La otra persona, esa segunda, llora. Lo pasa mal, pero solo lo pasará mal en el momento. Ya demostró durante muchísimo tiempo que le importaba tres carajos lo que la primera persona hubiera pasado.
Las palabras ya no salen, no son capaces. No hay palabras para explicarlo. Fue un camino largo y tortuoso con un final brusco. La primera persona no puede ni hablar. Solo grita.
Solo echa de su cuerpo los demonios que le siguen persiguiendo desde que, en su tiempo, no dijera nada.
Solo intenta volver a la normalidad. A su normalidad.
Intenta pensar que la segunda persona no lo nota, no lo sabe, no lo siente. Pero sabe que sí, sí lo sabe, sí lo nota, pero ni lo siente ni lo sentirá.
Sigue sin haber silencio. Hay gente que mira, pero a la primera persona le da igual todo. La segunda persona quiere escapar, siempre quiere escapar. No. Esta vez no escapará.
Intenta correr pero solo puede escuchar una y otra vez los gritos ahogados de una persona atormentada por ella, que cambió una y otra vez y perdió su identidad, gracias a ella.

En ese momento, espero, esa persona podrá, por fin, darse cuenta.
Y será mágico que, al darse cuenta, intentar abrazarme y decirme: "Lo siento", yo me vaya, me vaya y no vuelva a pensar más. No vuelva a mi cabeza su imagen, deje de existir.

Pronto se hará realidad.

martes, 7 de octubre de 2014

Lo siento.

Simplemente, lo siento.

Lo siento por preocuparme demasiado por ti, por mí, por los dos.
Lo siento por querer irme a Francia y disfrutar del viaje.
Lo siento por dejarte rienda suelta para que madurases tú solita.
Lo siento por intentar no ser celoso mientras te alejabas más y más.
Lo siento por ser demasiado bueno y dejarte, ¡dos días después de cortar! que fuésemos amigos.
Lo siento por, solo, intentar que todo saliese bien.
Lo siento por dedicar mi vida a ti.
Lo siento por hacerte creer que eras mi amor platónico.
Lo siento por acercarme a ti y al chico que había roto TODO, e intentar arreglar las cosas.
Lo siento por ser el único que estuvo contigo, cuando tuve que ser el primero en dejarte.
Lo siento porque, además, ese chico te obligase a no arreglar las cosas. Te odiaré todo lo que tú creas, pero te conozco.
Lo siento porque, cuando te deje ese chico, estarás sola y nadie irá a consolarte.
Lo siento por ti.
Pero cada vez que pienso en todo lo que debería disculparme, pienso que yo no tengo ninguna obligación. Y tú, sí.
Bonito numerito el de dejarme como el malo de la película. Un espectáculo es lo tuyo. Pero, créeme, nunca volverás a usarme.
Sí, he cambiado. A mejor, amiga. ¡Muy a mejor! Y si cuando me hacen algo, en lugar de guardármelo y llorar en silencio, lo suelto por medio mundo y río a carcajadas delante tuya, es algo que te mereces.
¿No te podías creer que te hiciera algo así? No me podía creer yo que pudiera molestarte si a mí no me ha molestado TODO lo que has hecho.
Digamos que soy un pacífico irracional. No puedo odiar a nadie.
Después de usarme, de ser el novio con el que terminaste para madurar, después de usarme por dos años, ¿tú no me perdonabas? VETE AL CARAJO.

martes, 30 de septiembre de 2014

Pieces III.

Escucho Go To Hell For Heaven's Sake. Por cierto, a partir de ahora lo importante para este blog lo escribiré en @StartingAgain_.

Y ese, ese, es mi sentimiento.

Estoy furioso. Lleno de ira que ya he soltado. Y llenísimo de ira por soltar.
Estoy harto. Persigo y persigo algo que, realmente, debería estar muerto para mí. Aunque muchos crean que no, aunque muchos crean que ya lo he olvidado, no. Para nada. Mi memoria no tiene tal habilidad para olvidar tanto de un momento para otro. No, ni en tres meses.

Y eso que me hice autopropaganda con lo de la cerradura de ventana del Código de los Colegas, pero no. Ni por esas.
Obviamente han ayudado que poca gente se ha olvidado y que uno de los involucrados de que esté furioso, el segundo más importante, esté en mi clase. Sí, a dos filas, ahí. Es algo que me irrita bastante, hoy mismo pensé que podía olvidarlo, pero sé que no lo haré, y que tengo mucho que no quiero guardarme.

¿Sabéis por qué no quiero guardarlo? Porque sé que, en cualquier momento, explotaré. ¿Contra quién? No lo sé. Me pasaré media hora gritándole, insultándole... y luego estaré todo lo que resta de día llorando en mi cuarto dejando escapar vida y esperanza de mi cuerpo. Y es bastante triste.

Mejor, y aunque quede fuera de lugar, sería ir mañana mismo a gritarles. A insultarles. Y no llorar, reír. Quedarme afónico gritándole y recriminándole todo lo que me ha hecho, por qué lo que me ha hecho no solo me ha quitado años de mi vida, sino esperanza, confianza, amor por los que me rodean.
Me quedé desencajado cuando, entre lloros, me decían todo aquello que había hecho. No podía hablar, me temblaba la voz. Las personas que allí están saben qué me pasó, y cómo estuve. Además, saben que aquel día no desparramé ni una gota por mis lacrimales. No era día para llorar, era día para ser fuerte, y gritar. Que lo único que me doliese al día siguiente fueran las cuerdas vocales, y mis puños. Es un dolor enorme que ha vuelto a mí. Y sé que no es por otro motivo. Tengo muy claro por qué es. Porque cada vez que la veo, pienso todo lo que nos ha hecho, porque no, no soy tan egocéntrico como para ponerme así por algo que me hizo solo a mí. Es doloroso pensar que de la persona de la que me enamoré pudiera salir algo tan rencoroso, asqueroso y patético.
No me lo creía en aquel momento, ni me lo creería ahora. No, no me lo creería. Te lo juro. Salvo porque, fíjate, las insinuaciones que todos tenían en contra tuya, te importó una mierda demostrar descaradamente su veracidad delante mía. Te importó un carajo decir, sencillamente: Sí, salía con este tío mientras salía contigo.

Yo no sería capaz. Punto a favor tuyo, supongo.
Estoy en una etapa de transición. Mi alma necesita echarte en cara todo lo que hiciste. Necesito limpiarme a mí mismo. Y no tardaré mucho en hacerlo. Advertida estás.

Por último, el estribillo de esta canción que me ha hecho reflexionar:
I'm burning down every bridge we made
I'll watch you choke on the hearts you break
I'm leaving out every word you said
GO TO HELL FOR HEAVEN'S SAKE.

Amén, canción, amén.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Finale.

Aquel día, nada estaba tranquilo. Durante todo el día quise quedar con ella, pero no hubo manera, y así era desde hacía tiempo. Estaba rara, y cada vez me hartaba más.
Aquella noche por fin la volvería a ver fuera de los barrotes del instituto. Pero ni siquiera hablé con ella. Aquella noche solo hubo palabras para una amiga, una gran amiga, que empezó a decirme algo que cambiaría mi vida.
Mientras la historia que me contaba iba avanzando, a mí se me destrozaba el corazón más y más. ¿Fui demasiado bueno? ¿Fue una putada? Puede, pero no era eso lo que me quitaba el sueño realmente. Veía llorar a más de uno por mi propia situación. Me daba cuenta de quién realmente iba a estar ahí siempre. Me di cuenta, por fin, de lo que era una persona que realmente comprendía, que realmente era un/a amigo/a. Aquel día me daría cuenta de tantas cosas.
Durante toda la noche tuve que aguantar escuchar la historia completa de cómo había sido engañado y traicionado, por aquella persona en la que volví a confiar y de la que me volví a enamorar luego de que, un año antes, pasase exactamente lo mismo. Tuve que escuchar cómo quise quedar con ella, y ella quedó con otro. Y que no era la primera vez. Y todo. Me destrozaba por completo, pero no iba a llorar. No. Esta vez no.
Aquel tío que me había invitado a cosas, que parecía hacerse pasar por mi amigo para lo que era... Bueno, pues me despedí de él. Realmente, con él no estaba furioso. Era culpable, pero no estaba furioso.
Con aquella amiga a la que agradeceré todos los días de mi vida abrirme los ojos, fui a su casa. Allí, seguimos hablando durante una hora. Todavía lo recuerdo. 
En cuanto llegué a mi casa, mensajeé a esta persona y lo terminé todo. Volvía a ser el de antes de 2014. Ese chaval de 2013 al que le importa ser feliz y no hacer feliz a una persona que luego te va a dejar tirado.
Un consejo: Valórate más que a cualquier persona, porque la persona que más va a vivir a tu lado eres tú mismo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Pieces II.

La cosa es que tengo que escribir. Algún día tenía que hacerlo.
El alivio que sentí al escribir la última frase de Stars Will Shine Intensely me ha llevado a más de un mes de descanso. Realmente, necesitaba acabar de una vez por todas.
La historia tuvo un giro el cual en el momento me gustó, pero me pareció irrealista y un poco malillo. Aún así, estoy tremendamente satisfecho por haber acabado por fin con, a mi parecer, el mejor relato que he escrito.
Ésto, aunque lo ponga en el título, no creo que tenga nada que ver con Pieces, la otra entrada que escribí en la que recordaba tiempos que consideraba mejores. Mucho mejores. Pero ahora le he descubierto algo al recordar, llamado añorar, y no quiero añorar algo que sé cómo ha salido. Sé que si empiezo a recordar cómo era, acabaré enganchado de nuevo, y no. No quiero.
Sí puedo recordar cómo quedábamos por las tardes y echábamos una vuelta, cómo íbamos al primer sitio que se nos ocurriese, cómo un día en el que me enfadaba se convertía en maravilloso al salir por la puerta. Como, antes, salir era mi mejor refugio.
Pero, ¿para qué recordar? Simplemente, la vida me ha enseñado en estos meses que recordar no conduce a nada. Ah, y también que si ves que tu relación con un/una chica/o va mal, termina. Dolerá lo que quieras, pero termina. Y si escuchas que lleva dos meses saliendo con otr@, TERMINA. Va en serio.
Yo terminé, sí.
Y al principio me sentí bien, luego mal, luego normal, porque quería que volviéramos a ser amigos... ¿Y ahora? Ahora creo que mi verano, ese verano que pretendía pasar enamorado y haciendo planecillos con ella de parejita y bla bla bla, está mejorando y para nada es malo.
Mira el presente. No te va mal, tienes amigos, amigos a los que no dejarías por nada del mundo.
Recuerda lo bueno del pasado. Como el que ahora muchos consideran 'tu némesis' te abrazaba, a la vez que tú a él, aquel 24 de mayo tan glorioso. No sé si ese abrazo venía con puñalada por la espalda, pero no me incumbe.
Y mira al futuro con una sonrisa, porque esas son las personas valientes. "Vivo mi presente"... me parece muy bien, pero, ¿esperas tu futuro? Yo vivo el presente, como el 100% de las personas de este mundo, pero espero el futuro. Y creo que, durante mi vida, va a ser así. Voy a querer saber qué me pasa. Soy así de curioso.
Por tanto, aquí lo dejo.
-Recuerda tu pasado
-Vive tu presente
-Mira tu futuro
Hazlo todo con una sonrisa y... y sé feliz. Porque eso vale más que estar con el amor de tu vida. Verdad verdadera.

sábado, 5 de julio de 2014

SWSI - Capítulo 8

Hoy es el último día de la vida de Iris.

Éso he pensado al levantarme. Y me ha dado un fuerte dolor en el pecho... La última vez que veremos a Iris... Esa risa, ese ánimo, ese optimismo, esas ganas de vivir que tuvo siempre mañana dejarían de estar entre nosotros.
Estas tres semanas las he pasado con todos, pero bastante incómodo. Todo pasó tan de repente que no sabíamos ni qué decir.
Nueve de septiembre. Una semana para que empiecen las clases.
Salto de la cama. Siete de la mañana. Me apresuro a vestirme y corro hacia la salida.
-Pero, ¿dónde vas? ¡si ni siquiera has desayunado!-dice mi madre.
-Ah, ¿no te lo había dicho? Han dejado salir a Iris por... bueno, ya sabes, y vamos a estar todo el día con ella-dije yo. Sinceramente, creo que se lo había dicho.
-¡Ah, sí que me lo dijiste!-recuerda mi madre entonces-venga, sal y diviértete-.
Voy corriendo mientras escucho a mi madre susurrar.
-...diviértela-.

Llego a las siete y cuarto al hospital. No sé cómo he llegado tan pronto, de verdad.
Iris ya está lista, esperándome con sus ojos rojizos y una sonrisa que intenta demostrar optimismo, pero su mirada irradia el miedo de alguien al que le quedan 24 horas de vida.
Y sí, he llegado el primero. Corro hacia allí, y la abrazo. El abrazo se alarga bastante, ni ella quiere que la suelte ni yo quiero soltarla.
Finalmente, nos separamos y empezamos a hablar.
-Bueno, ¿hoy qué haremos?-pregunta.
-Imagino que estaremos en la playa, comeremos allí, y después pues echaremos una vuelta-digo yo.
-Pero por favor, hoy quiero que seamos un grupo, como antes...-dice Iris, a mí se me hiela el corazón.
-Bueno, Iris...-empiezo-vamos a ver, sé que has hecho muchísimos esfuerzos, incluso en tu estado, para que volvamos a ser amigos. Pero creo que éso no va a suceder. Sí, hemos sido amigos toda la vida, pero Adrià, Natalia, incluso Carol... Creo que nunca volverán a ser amigos míos como lo eran antes-.
-Mike, escucha. Puedes recuperar a Adrià. Ya eres amigo de Carol de nuevo. Y, te lo prometo, a Natalia puedes y vas a recuperarla. Y sabes que no es como amiga-ella me mira a los ojos y sonríe.
Ha pasado otro cuarto de hora desde que llegué cuando llegan Carol y Natalia.
-¡Natalia! ¡Carol! ¡¡Genial!!-a Iris le brillan los ojos.
-¡Buenos días, Iris!-dice Carol abrazándola-...Mike-me mira y la saludo con la mano. Natalia ni siquiera me mira.
Adrià llega unos minutos más tarde y, mientras la brisa marina de principios de septiembre nos acaricia y el sol empieza a salir, salimos hacia la playa.
Llegamos recién amanecido a la playa. Mientras colocamos las cosas, yo miro a Iris. Las piernas le han empezado a temblar, se duele de la cabeza bastante. Está aterrada.
Las dos primeras horas de playa son bastante aburridas, e incómodas. Vamos cada uno a nuestra bola. Mientras Adrià intentaba hacernos creer que realmente en esas aguas inmóviles se podía surfear, Carol y Natalia tomaban el sol, y yo me bañaba con Iris. El agua estaba templada, tranquila... Perfecta.
Iris sale del agua y nos anuncia algo: Ha traído cartas. En ese instante se forma ante ella un corrillo de cuatro personas que parecemos ludópatas. Jugamos a la brisca, al póker y al blackjack. Lo pasamos genial. Todos reíamos, bromeábamos, hablábamos. Era mágico.
Nos pasamos jugando lo que quedó de playa, y nos vamos.

Sé lo que estáis pensando. Los padres de Iris hubieran estado encantados de tener a su hija todo el día, pero Iris por lo visto insistió y suplicó hasta que sus padres la dejaron estar el día con sus amigos y pasar el final de su vida con ellos.

Bueno, entonces Iris empieza a llevarnos a sitios que han significado mucho para nosotros.
-¿Recuerdas aquí, Mike?-me dice-¡aquí jugamos nosotros la primera vez! Buf, ¡cuánto tiempo!-.
-Jaja, sí-respondo yo.
Se produce un incómodo silencio que rompe Iris empezando a decir unas palabras que marcarían nuestras vidas.
-Bueno, ya está, ¿no? Dejad de haceros los fuertes. Lleváis así desde el día de la audición. ¿No lo veis? Escuchadme.
Carol, ya tú eres amiga de Mike de nuevo, ¿por qué no lo demuestras?
Mike y Adrià, sois mejores amigos desde Dios sabe cuánto, joder... ¿vais a dejar de serlo por una tontería?
Natalia, quieres a Mike. Mike, no me jodas, quieres muchísimo a Natalia. Tanto que ni le hablas porque quieres quedarte con el beneficio de la duda, ¿me equivoco? Lo que no quieres es ver que Natalia ha pasado de ti. Pero te voy a responder: ¡No ha pasado de ti! Te quiere, ¿vale? Ella misma me lo dice cada día. La cagaste, pero las cosas se pueden arreglar. Y si estás tan enamorado de Natalia, deberías hablarle de una vez y reconquistarla. Te prometo que no va a ser difícil.
Mirad, yo ya no tengo remedio, ¿sabéis? Yo ya estoy en el abismo. Mañana mismo dará igual que me hable con vosotros o no, dará igual todo. Porque ya no estaré. Pero fijaos, tenéis toda una vida por delante, no sabéis cómo os envidio. Y la vais a desaprovechar presumiendo de orgullo ante las mejores personas que pueden existir. ¿Realmente... realmente queréis éso?-.
Nos miramos todos. A Iris se le escapa una lágrima. Entonces todos nos damos cuenta. Nosotros, hemos intentado hacerles ver a los demás una persona distinta. Todos nos conocemos, ¡si somos como hermanos! Mientras no nos hablábamos hemos pasado los peores meses de nuestras vidas. Como ha dicho Iris, ¿queremos seguir aguantando ésto o tragarnos nuestro orgullo, que tan poco vale realmente, y volver a intentarlo?

Entonces nos fundimos en un abrazo, un abrazo que sí que supera todos los abrazos.
Iris nos tapa los ojos. Nosotros, ciegos y emocionados, esperamos la sorpresa que tiene. Entonces, tras un largo paseo, nos quita la venda.
Estamos en su garaje. ¡Qué recuerdos me trae este garaje, y cuanto tiempo sin verlo!
Ella sonríe y dice:-Quiero que mi último recuerdo sea tocar en el garaje que nos ha visto crecer desde que nuestros instrumentos eran inalcanzables para nosotros, con las mejores personas que he conocido.
Nosotros nos damos otro abrazo, entre todos. La individualidad se ha perdido completamente.
Ya es casi de noche. Natalia coge el micro, yo cojo las baquetas, Iris con dificultad coge su bajo, Carol coge su saxofón y Adrià, por último, coge la guitarra.
Entonces, empezamos.
Lo hacemos de maravilla. No tenemos noción del tiempo, no tenemos ganas de saberlo. En ese mismo instante nos sentimos como el mismo grupo que comenzó el verano lleno de ilusiones y sueños.
Ni siquiera paramos entre canción y canción. Simplemente, estamos llenos de energía. Como al principio, todo vuelve a ser como al principio.
Tras varias horas, nos disponemos a irnos y, entonces, Iris cae al suelo desplomada. Nosotros avisamos a sus padres. Ella y sus padres van en coche, mientras nosotros corremos todo lo que podemos. No aguantamos las lágrimas, dejamos un rastro a nuestro paso de gotas. Lágrimas que nunca quisimos que llegaran.
El hospital nunca nos había parecido tan lejano. No cogemos el ascensor, no preguntamos nada. Subimos las escaleras y buscamos a los padres de Iris.
Llegamos a la habitación de Iris. Sus padres lloran desconsolados, Iris gira lentamente la cabeza, totalmente pálida. Nosotros corremos hacia ella.
Entonces nos dice:
-Chicos, gracias... porque, ahora que me voy... comprendo que sois... sois lo mejor que me ha pasado. Gracias, porque... mi sueño... se ha cumplido-entonces cierra los ojos lentamente. La mano que con fuerza me cogía palidece y cae. Se acabó.
Natalia me abraza y llora desconsolada, al igual que yo. Adrià y Carol siguen en shock, no se lo creen. El doctor llega con dos enfermeros y tapan a Iris.
Diez de septiembre a las once y media. Iris se ha ido definitivamente...
Los padres de Iris se van a quedar allí toda la noche, pero nosotros tenemos que irnos. Salimos del hospital todavía sin creernos lo que acaba de ocurrir. Iris, esa chica que ha estado con nosotros toda su vida... Se nos ha ido.

Los siguientes días los pasamos con distintos homenajes y despedidas a Iris. Son bastante duros. Quedamos al día siguiente, bien temprano. Ninguno había dormido.
Cada uno, leímos un mensaje escrito por nosotros en voz alta, y lo dejamos en el bajo de Iris.
Después de éso, nos encaminamos hacia el entierro. Todos vamos de luto, y nos llevamos el bajo. Lo colocamos encima del ataúd de Iris, realmente queremos que lo lleve siempre. Sus padres nos dejan, ellos saben que ella lo hubiese querido.
Finalmente, todo acaba.
Tras una semana emocionalmente devastadora, comienza el curso. Después de unas vacaciones que habían dejado huella en todos nosotros, y sin Iris, empezamos a ir juntos a clases.

Quedamos el primer sábado del curso para ir a la playa, por última vez. Todos seguimos teniendo a Iris en el recuerdo.
Al llegar, nos abrazamos, y empezamos a hacer lo típico que hacíamos en la playa: Adrià aprovecha las olas, Carol y Natalia toman el sol y yo hablo por el móvil, aunque en breve iré al agua a tirar a Adrià de la tabla. Entonces, Natalia se levanta, anda hasta donde estoy yo y me dice:
-Mike, lo he pasado mal todo el tiempo que no he estado contigo-.
-Yo también, Natalia-digo-he llorado y he madurado. Escucha: lo siento. Lo siento muchísimo, ¿vale? No sabía qué hacía. Parece la típica excusa pero te prometo que es verdad. Aunque Carol sea la guapa, la lista, lo que tú quieras, hay algo que a mí me diferencia. Que yo te quiero a ti, tal y como eres. No tienes que cambiar un ápice de tu aspecto o de tu personalidad. Eres perfecta-.

Entonces, nos besamos y abrazamos. Y, ahora sí, sé que ese abrazo supera todos los abrazos.
Carol y Adrià nos ven. Adrià vuelve a felicitarme, igual que Carol. Nos abrazamos y empiezo a pensar que mi padre tenía razón. En esta vida vas a pasarlo mal. En esta vida te van a dar palos, y algunos van a ser catastróficos. Tendrás momentos donde no quieras vivir, donde quieras romper con todo y pegarte un tiro. Tendrás días donde nada pasará y realmente te preguntarás: ¿y de qué sirvo yo aquí?
Sí, pasará todo éso. Puede que tu madre atropelle a tu mejor amiga y al final esa amiga termine muriendo. Puede que te pase todo éso.
Y allí, con los mejores amigos que se pueden tener, reconocí que al final, la vida nunca es fácil, pero siempre tendrás a varias estrellas que brillarán por y para ti. Y es lo mejor que te puede pasar.